Guía de cuidado para sandalias de cuero

Unos pocos hábitos simples mantienen las sandalias de cuero hermosas durante años: sécalas naturalmente a la sombra, límpialas con un paño suave y ligeramente húmedo, nutre el cuero cada pocas semanas con un poco de crema hidratante incolora o aceite para cuero, mantenlas alejadas del agua salada y el cloro, y guárdalas limpias y secas en una funda que permita la transpiración. El cuero genuino es un material vivo: con un cuidado simple y regular, dura años y se embellece.

Cada par de EMMANUELA handcrafted for you® que fabrico en mi taller en Grecia está hecho de cuero genuino: un material que vive, respira y se embellece con el tiempo, siempre que lo cuides adecuadamente. Así es como yo lo cuido.

Los cinco pasos para el cuidado

1. Sécalas a la sombra, no al sol

Deja que las sandalias se sequen solas, naturalmente, en un lugar sombreado y ventilado. Evita el radiador, el secador y las muchas horas bajo el sol caliente: el calor intenso deshidrata el cuero y lo hace agrietarse.

2. Límpialas de forma simple y suave

Para el polvo diario, basta con un paño suave y ligeramente húmedo. Limpia suavemente y deja que se sequen naturalmente. Evita limpiadores agresivos, alcohol y toallitas húmedas, ya que secan y dañan el cuero.

3. Nutre el cuero cada pocas semanas

Cada pocas semanas, aplica un poco de crema hidratante incolora o aceite especial para cuero con movimientos circulares suaves. Prueba primero en un área pequeña y oculta (prueba de parche). En los cueros naturales y teñidos, el tono se profundiza hermosamente con el tiempo: esta pátina natural es señal de cuero genuino, no de desgaste.

4. Manténlas alejadas del mar y la piscina

Mantén las sandalias alejadas del mar y la piscina: la sal y el cloro deshidratan el cuero. Si se mojan, enjuágalas con un poco de agua dulce, rellénalas con papel para que mantengan su forma, déjalas secar naturalmente y luego aplica un poco de crema.

5. Guárdalas correctamente durante el invierno

Antes de guardarlas para el invierno, asegúrate de que estén limpias y completamente secas. Guárdalas en una funda de tela o caja, en un lugar fresco y sin humedad. Evita el plástico hermético: el cuero debe respirar.

Qué evitar

  • Radiadores, secadores y horas bajo el sol caliente
  • Limpiadores agresivos, alcohol y toallitas húmedas
  • Mar y piscina (sal y cloro)
  • Plástico hermético al guardar

Si alguna vez necesitan reparación

Las sandalias hechas a mano están hechas para repararse: una suela desgastada se cambia, una tira se vuelve a coser, una hebilla se renueva. Así, con estos simples pasos, tus sandalias se embellecerán cada verano — y si alguna vez necesitan una reparación, escríbeme. Las hechas a mano se reparan, y esa es su belleza.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usarlas en el mar?

Mejor no. La sal y el cloro deshidratan el cuero. Si se mojan, enjuágalas con un poco de agua dulce, rellénalas con papel, déjalas secar naturalmente a la sombra y luego aplica un poco de crema incolora.

¿Cómo seco las sandalias de cuero mojadas?

Siempre naturalmente, en un lugar sombreado y ventilado. Rellénalas con papel para que mantengan su forma. Nunca uses radiador, secador o sol caliente, porque el calor intenso deshidrata el cuero y lo hace agrietarse.

¿Con qué frecuencia debo nutrir el cuero?

Cada pocas semanas durante la temporada, con un poco de crema hidratante incolora o aceite para cuero y movimientos circulares suaves. Prueba primero en un área pequeña y oculta. Poco y frecuente es mejor que mucho de una vez.

¿Es normal que cambie el color del cuero?

Sí. En los cueros naturales y teñidos, el tono se profundiza hermosamente con el tiempo. Esta pátina es señal de cuero genuino y parte de su belleza, no un defecto.